La electrólisis salina no genera cloro: causas
Si el clorador salino no produce cloro, revisa sal, temperatura, célula calcificada o estabilizante bajo. Repasamos las causas por orden para que el salino vuelva a desinfectar.
Respuesta rápida: Cuando el clorador salino no genera cloro, el 90% de las veces la causa es una de estas cuatro: nivel de sal bajo (por debajo de 3-4 g/l en la mayoría de equipos), agua fría (muchos cloradores reducen o cortan la producción por debajo de 15-18 °C), célula calcificada o agotada (las placas duran unas 8.000-10.000 horas) o ácido cianúrico bajo, que hace que el sol destruya el cloro nada más producirse. Revisa en ese orden antes de pensar en cambiar la célula.
Un salino que “no clora” es de las averías más frecuentes y, a la vez, de las que menos veces acaban en reparación de verdad: casi siempre es un parámetro fuera de rango o falta de limpieza. Antes de tocar nada, conviene entender qué revisar y en qué orden, porque cambiar una célula por error sale caro. Si aún no tienes claro cómo funciona el equipo por dentro, en la guía de cómo funciona la cloración salina lo explico desde cero.
Primero: confirma que de verdad no produce
Parece obvio, pero merece la pena separar dos problemas distintos:
- El equipo no genera cloro → la célula no hace su trabajo.
- El equipo genera cloro, pero desaparece → el problema está en el agua, no en el aparato.
Para distinguirlo, haz esto con la filtración en marcha:
- Mira la célula (si es transparente o tiene visor): al producir, verás un burbujeo fino saliendo de las placas, como gas muy pequeño. Sin burbujeo, no hay producción.
- Mide el cloro libre a primera hora de la mañana y otra vez al final del día. Si por la mañana hay algo de cloro y por la tarde nada, el equipo produce pero el sol se lo come.
- Comprueba que el equipo marca producción activa en el panel y no muestra errores de sal, flujo o temperatura.
Nivel de sal bajo (o demasiado alto)
La célula necesita una conductividad mínima para trabajar. La mayoría de los equipos domésticos piden entre 3 y 5 g/l de sal (consulta el manual del tuyo: algunos de baja salinidad trabajan a 1,5-2 g/l). Con sal baja, el clorador reduce la producción o se para y suele marcar aviso.
La sal no “se gasta” con la electrólisis, pero sí se diluye: cada relleno tras lavados de filtro, fugas o lluvias fuertes baja la concentración. Si has rellenado bastante agua este verano, es el primer sospechoso. En la guía de cuánta sal echar en la piscina tienes las dosis por m³ para corregirlo.
Ojo también al exceso: pasarse de sal puede disparar la corriente en la célula y hacer que el equipo se proteja y corte.
Agua fría: el corte silencioso
Es la causa que más despista en primavera y otoño. Por debajo de 15-18 °C (según fabricante), muchos cloradores reducen automáticamente la producción o la cortan para proteger la célula, porque el agua fría conduce peor y fuerza las placas.
Si el salino cloraba bien en julio y “se ha estropeado” en octubre, probablemente no se ha estropeado: está en modo invierno. La solución no es forzarlo, sino apoyar con cloro manual en los meses fríos si hace falta.
Célula calcificada o agotada
Las placas de titanio se recubren de cal con el uso, sobre todo con agua dura y pH alto. Una célula calcificada produce poco o nada aunque todo lo demás esté bien. Sácala y mírala: si ves costra blanca entre las placas, toca limpieza con dilución de ácido (siempre ácido sobre agua, nunca al revés, con guantes y gafas, y sin rascar las placas con nada metálico).
Si la célula está limpia y aun así no produce, puede estar agotada: el recubrimiento de las placas dura unas 8.000-10.000 horas de producción (4-6 temporadas típicas). En ese caso sí toca sustituirla; compara precios con calma en nuestra sección de equipamiento de piscina, porque la célula es el gran recambio del salino.
El cloro se produce pero desaparece
Si hay burbujeo y aun así el cloro libre no sube, el problema está en el agua:
- Ácido cianúrico bajo: sin estabilizante, el sol destruye el cloro en un par de horas. En piscina salina es un fallo clásico, porque el cloro de electrólisis no lleva estabilizante incorporado. Apunta a 30-50 ppm; te lo cuento en detalle en la guía del estabilizador de cloro.
- Demanda alta: algas incipientes, polen, restos orgánicos o muchos baños consumen el cloro según se genera. Suele pedir una cloración de choque puntual para “ponerse al día”.
- pH alto: por encima de 7,8 el cloro pierde gran parte de su poder desinfectante, aunque el medidor marque cifra.
Otras causas rápidas de repasar
| Síntoma | Causa probable | Qué hacer |
|---|---|---|
| Aviso de flujo / “no flow” | Detector de caudal sucio o poco caudal | Limpiar prefiltro y filtro, revisar válvulas |
| Produce solo a ratos | Pocas horas de filtración | Ampliar horario de filtrado |
| Producción al mínimo | % de producción mal configurado | Subir el porcentaje en el panel |
| Marca error de sal con sal correcta | Sonda sucia o célula calcificada | Limpiar célula y sonda |
| No enciende nada | Alimentación, fusible, programador | Revisar cuadro eléctrico |
Recuerda que el clorador solo produce mientras la bomba funciona: si filtras 4 horas al día en pleno agosto, no hay célula que dé abasto. Como referencia rápida, revisa la guía de cuántas horas filtrar al día, porque en verano el salino suele necesitar 8 horas o más para cubrir la demanda.
En resumen
Antes de dar la célula por muerta, revisa por orden: sal (3-5 g/l), temperatura del agua, célula limpia y ácido cianúrico en 30-50 ppm, y asegúrate de que filtras horas suficientes. La mayoría de “averías” del salino se arreglan con un saco de sal, una limpieza de célula con ácido diluido o un bote de estabilizante. Si tras todo esto sigue sin haber burbujeo en las placas, entonces sí: la célula ha llegado al final de su vida y toca recambio.
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