Célula del clorador salino: limpieza y mantenimiento
La célula del salino se calcifica y deja de producir cloro. Aprende a limpiarla con la dilución correcta de ácido, cada cuánto revisarla y cómo alargarle la vida.
Respuesta rápida: La célula del clorador salino se limpia sumergiendo las placas en una dilución de 1 parte de ácido clorhídrico en 10 partes de agua (echando siempre el ácido sobre el agua, nunca al revés) durante 5-10 minutos, hasta que deje de burbujear y la cal se desprenda. Revísala cada 1-2 meses en temporada y límpiala solo cuando veas depósitos blancos: cada baño de ácido desgasta el recubrimiento de las placas. Con el agua bien equilibrada, una célula puede pasar temporadas enteras sin necesitar ácido.
La célula es el corazón (y la pieza cara) del clorador salino: sus placas de titanio convierten la sal en cloro por electrólisis, como te contamos en la guía de cómo funciona la cloración salina. El problema es que ese mismo proceso atrae la cal del agua, que se incrusta en las placas como costra blanca. Una célula calcificada produce menos cloro, fuerza el equipo y, si se deja, acaba inservible. Sustituirla cuesta entre 200 y 500 € según el modelo, así que cuidarla sale muy a cuenta.
Cómo saber que la célula necesita limpieza
No limpies por calendario, limpia por síntomas:
- Depósitos blancos visibles en las placas (mírala a contraluz; muchas células van en portacélulas transparente).
- El equipo marca producción baja, alarma de “check cell” o de caudal con el circuito limpio.
- El cloro libre no llega a 1-3 ppm aunque el porcentaje de producción esté alto y la sal sea correcta.
- Placas con aspecto “empolvado” o escamas entre ellas.
Antes de culpar a la cal, descarta lo básico: nivel de sal correcto para tu equipo (la mayoría trabaja en torno a 4-5 g/L, cada fabricante indica el suyo; aquí tienes la guía de cuánta sal echar para la electrólisis), temperatura del agua (por debajo de unos 15 °C muchos equipos reducen o cortan la producción) y filtro limpio para que el caudal active el detector.
Limpieza paso a paso con ácido diluido
Necesitas: guantes de goma, gafas, un cubo de plástico (nunca metálico), agua y ácido clorhídrico (salfumán, al 20-25 %). Trabaja al aire libre o en sitio ventilado.
- Apaga el equipo y corta la alimentación del clorador. Cierra las válvulas o para la bomba.
- Desmonta la célula del portacélulas (suele ir roscada) y desconecta su cable.
- Prueba primero con agua a presión de la manguera: si la cal es blanda, se va sin ácido y te ahorras el desgaste.
- Prepara la dilución en el cubo: 10 partes de agua y añade 1 parte de ácido. Siempre el ácido al agua, jamás agua sobre el ácido (salpica y reacciona violentamente).
- Sumerge la célula con las placas cubiertas pero sin que el líquido toque la parte eléctrica ni el conector. Verás burbujeo: es la cal disolviéndose.
- Déjala 5-10 minutos, máximo 15. Cuando pare el burbujeo, la cal está disuelta.
- Aclara a fondo con agua abundante, revisa que las placas queden limpias y vuelve a montarla apretando a mano.
- La dilución sobrante puedes verterla muy poco a poco en la propia piscina con la bomba en marcha (bajará algo el pH) o neutralizarla; nunca la guardes en botellas sin etiquetar.
Lo que no debes hacer: rascar las placas con cepillos metálicos ni objetos duros (el recubrimiento de rutenio/iridio es fino y no se regenera), usar ácido sin diluir, ni dejar la célula “a remojo” horas. Cada minuto de ácido de más es vida de célula de menos.
Cada cuánto revisarla y limpiarla
| Situación | Revisión | Limpieza con ácido |
|---|---|---|
| Agua equilibrada, dureza normal | Cada 2 meses en temporada | Solo si hay cal visible (quizá 0-1 vez/año) |
| Agua dura (>400 ppm de calcio) | Mensual | Cada 2-3 meses si aparece costra |
| Célula con inversión de polaridad | Cada 2-3 meses | Rara vez: el equipo se autolimpia |
| Fin de temporada | Siempre | Limpiar y guardar si se inverna |
La mayoría de salinos modernos llevan inversión de polaridad automática: cambian el sentido de la corriente cada pocas horas y la cal se despega sola. Si el tuyo la tiene, la limpieza ácida debería ser algo excepcional; si la haces cada mes, el problema está en el agua, no en la célula.
El mejor mantenimiento es el equilibrio del agua
La cal se incrusta cuando el agua está descompensada. Para que la célula viva los 8.000-10.000 horas que promete:
- pH en 7,2-7,6. El salino tiende a subir el pH constantemente, y un pH alto dispara la incrustación. Es el ajuste más importante: tenlo controlado con la guía de cómo bajar el pH. Muchos usuarios de salino acaban automatizándolo con bomba dosificadora de pH.
- Dureza cálcica en 200-400 ppm: por encima, la cal busca dónde agarrarse, y la célula es su sitio favorito.
- Sal en el rango del fabricante: con sal baja el equipo fuerza la corriente y las placas sufren; con sal muy alta también se degradan.
- No apures la producción al 100 % de forma permanente: si necesitas el equipo siempre al máximo, está infradimensionado para tu vaso.
- En invierno, si el agua baja de 15 °C, muchos fabricantes recomiendan desmontar la célula, limpiarla y guardarla hasta primavera.
Para el control rutinario necesitas medir pH, cloro y sal: tienes medidores y recambios de célula en la sección de equipamiento de piscina.
En resumen
La célula salina se limpia con ácido diluido 1:10 (ácido sobre agua), 5-10 minutos y buen aclarado, solo cuando hay cal visible: el ácido limpia, pero también desgasta. Revísala cada mes o dos en temporada y ataca la causa de fondo: pH en 7,2-7,6, dureza controlada y sal en su rango. Una célula bien tratada dura 5-7 temporadas; una maltratada con baños de ácido constantes, la mitad, y es la pieza más cara del equipo.
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