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Mantenimiento de piscina de hormigon: claves

La piscina de hormigon es duradera pero exige mantenimiento del revestimiento y el agua. Claves para evitar manchas, algas y deterioro.

Mantenimiento de piscina de hormigon: claves

Respuesta rápida: La piscina de hormigón (gunitada o de obra) es la más duradera que existe, pero a cambio te pide dos cosas que las demás no: cuidar el revestimiento (gresite, pintura o microcemento) y vigilar el pH con más mimo de lo normal. El hormigón es alcalino y tiende a subirte el pH, así que si te despistas aparecen manchas de cal, algas en las juntas y, con los años, el revestimiento se levanta. Con el agua bien equilibrada y un cepillado regular, te dura 30-40 años sin sustos.

Llevo años viendo piscinas de obra preciosas estropearse por lo mismo: el dueño la trata igual que una desmontable de plástico. Y no es lo mismo. El hormigón es un material poroso y reactivo, y el revestimiento que lo protege es lo primero que sufre cuando el agua está descuidada. Te cuento dónde poner el foco.

Por qué el hormigón te sube el pH

El cemento es alcalino por naturaleza. Una piscina de obra recién terminada, durante el primer año, suelta cal al agua mientras “cura”, y eso empuja el pH hacia arriba constantemente. Aunque pasen los años y el vaso esté sellado, cualquier zona donde el revestimiento esté gastado vuelve a poner el hormigón en contacto con el agua y el efecto se repite.

¿Qué significa para ti? Que vas a tener que bajar el pH más a menudo que en una piscina de poliéster o liner. El objetivo sigue siendo el mismo (7,2-7,6), pero aquí la batalla es constante. Un pH alto en hormigón es doblemente malo: deja el cloro casi inútil y favorece que precipite la cal en las paredes formando esas manchas blancas rugosas tan feas.

Las dos capas que mantienes: agua y revestimiento

Lo distinto de esta piscina es que mantienes dos cosas a la vez.

El agua, como en cualquier piscina: desinfección, pH y filtración. Aquí no hay misterio nuevo más allá del pH que ya hemos comentado.

El revestimiento, que es lo específico del hormigón. El vaso de obra nunca va a tocar el agua directamente: lo protege una capa de gresite, pintura clorocaucho, microcemento o un revestimiento de fibra. Esa capa es la que mantiene la estanqueidad y la que da el color. Si se deteriora, el agua entra en el hormigón, aparecen filtraciones y la reparación es cara.

RevestimientoMantenimientoPunto débil
Gresite (vidrio)Bajo, muy duraderoJuntas de lechada: se ensucian y crían algas
Pintura clorocauchoRepintar cada 4-7 añosSe tiza y descama con pH alto
MicrocementoMedio, sellar periódicamentePoroso si se descuida el sellado
Poliéster proyectadoBajoAmpollas (ósmosis) si el agua está agresiva

Parámetros del agua: rangos y vigilancia

Los rangos no cambian respecto a otras piscinas, pero la frecuencia de control del pH sube. Esta es la tabla que sigo:

ParámetroRango idealFrecuencia de control
pH7,2-7,6Cada 2-3 días (clave en hormigón)
Cloro libre1-3 ppmCada 2-3 días
Alcalinidad total80-120 ppmSemanal
Dureza cálcica200-300 ppmMensual
Estabilizador (cianúrico)30-50 ppmMensual

Presta atención a la dureza cálcica: en hormigón importa más que en ninguna otra. Si el agua está blanda (poca cal), se vuelve “agresiva” y va a buscar el calcio donde sea, atacando la lechada de las juntas del gresite y descalcificando el revestimiento. Si está muy dura, precipita y mancha. El equilibrio aquí no es opcional. Para ajustar el conjunto pH-alcalinidad-dureza tienes guías concretas como cómo bajar el pH de la piscina y dureza del agua de piscina.

Cepillado y manchas: la rutina que salva el revestimiento

Aquí está la clave práctica que casi todos se saltan: el hormigón hay que cepillarlo de verdad. Las paredes rugosas y las juntas del gresite son el sitio favorito de las algas, sobre todo las algas negras, que se incrustan en la microporosidad del cemento y no se van solo con cloro.

  • Cepilla las paredes y el fondo 1-2 veces por semana, con cepillo de cerdas (no de acero salvo manchas muy puntuales, que daña el gresite).
  • Vigila las líneas de flotación y las esquinas, donde se acumula la grasa y la cal.
  • Manchas blancas rugosas = cal precipitada por pH/dureza altos. Se quitan bajando el pH y, en casos rebeldes, con un producto desincrustante específico.
  • Manchas verdes/negras incrustadas = algas. Cepillado fuerte + cloro de choque localizado. Si ya están agarradas, mira algas negras en la piscina.

Un buen aliado para el día a día es un robot limpiafondos que trabaje bien sobre gresite y pase por las paredes. No sustituye al cepillado manual de las juntas, pero te quita el grueso de la suciedad del fondo y reduce muchísimo la frecuencia con la que tienes que entrar a fregar a mano.

El primer año y el invierno: cuidado especial

Si la piscina es nueva, el primer año es delicado: el hormigón cura y suelta cal, el pH se dispara y conviene medir casi a diario las primeras semanas. No pintes ni apliques tratamientos agresivos hasta que el vaso esté estabilizado.

En invierno, nunca vacíes del todo una piscina de obra enterrada. El agua hace de contrapeso contra el empuje del terreno; un vaso vacío puede agrietarse o “flotar” con un nivel freático alto. Baja el nivel por debajo de los skimmers, añade invernante y deja el agua dentro. Si quieres el paso a paso, lo tienes en invernar la piscina paso a paso.

Equipo que marca la diferencia

Más allá de la química, en hormigón ayuda tener buen material de cepillado y medición fino para no ir a ciegas con el pH. Un dosificador y un buen kit de medida valen su peso en oro. Tienes una selección en equipamiento de piscina y mi recomendación de productos concretos en Amazon de piscina.

En resumen

La piscina de hormigón te dura décadas si respetas su regla de oro: controla el pH más a menudo de lo que crees (el cemento te lo sube) y cepilla el revestimiento con constancia para que las algas no se incrusten. Cuida el agua y el gresite a la vez, no vacíes el vaso en invierno, y tendrás la piscina más sólida que existe sin sobresaltos.

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Alberto · Clubs de la Piscina

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