Cuanta sal echar a la piscina con electrolisis
Calcula cuanta sal echar a la piscina con cloracion salina segun los litros. Nivel ideal de sal, como anadirla y errores que dañan la celula.
Respuesta rápida: para una piscina con clorador salino necesitas dejar el agua entre 4 y 5 gramos de sal por litro (4.000-5.000 ppm), que es el rango que pide la mayoría de equipos domésticos. En la práctica eso son unos 5 kg de sal por cada 1.000 litros para arrancar de cero. Si ya tenías sal, echa solo la diferencia que te falte: nunca te pases, porque quitar sal de más obliga a vaciar y rellenar.
Cuánta sal según los litros de tu piscina
La cuenta es sencilla una vez sabes los litros: multiplica los metros cúbicos por los kilos que necesita cada uno. Para llegar de 0 a 5 g/l (5.000 ppm) la regla es 5 kg de sal por m³ (por cada 1.000 litros).
| Volumen de la piscina | Sal para arrancar (0 → 5 g/l) | Sal para mantenimiento (subir ~1 g/l) |
|---|---|---|
| 20.000 L (20 m³) | 100 kg | 20 kg |
| 30.000 L (30 m³) | 150 kg | 30 kg |
| 40.000 L (40 m³) | 200 kg | 40 kg |
| 50.000 L (50 m³) | 250 kg | 50 kg |
| 60.000 L (60 m³) | 300 kg | 60 kg |
Si tu equipo pide 4 g/l en vez de 5, baja la primera columna un 20 %. Mira siempre el manual de TU clorador: hay modelos que trabajan finos a 3 g/l y otros que no encienden por debajo de 4. La cifra que manda es la del fabricante, no la mía.
Para calcular los litros si no los tienes apuntados: largo × ancho × profundidad media (en metros) × 1.000. Una piscina de 8×4 con 1,4 m de media son unos 44.800 litros.
El nivel ideal de sal y por qué importa tanto
El punto óptimo de casi todos los electrolizadores domésticos está en 4.000-5.000 ppm (4-5 g/l). Para que te hagas una idea, el agua del mar ronda los 35 g/l, así que esto es siete veces menos salado: no notarás sabor salado ni te escocerán los ojos por la sal (si escuecen es por el pH o las cloraminas, no por esto).
Quedarse corto y pasarse tienen consecuencias distintas:
- Poca sal (por debajo del mínimo): la célula no produce cloro suficiente y el equipo suele dar aviso de “low salt”. El agua se queda sin desinfectar y aparecen las algas.
- Demasiada sal: muchos equipos cortan la producción para protegerse y, sobre todo, aceleras la corrosión de barandillas, escaleras y piezas metálicas. La única forma de bajarla es vaciar parte del agua y rellenar con agua dulce. No hay producto que “quite” sal.
Por eso la norma de oro es quedarse corto y subir poco a poco, nunca redondear hacia arriba.
Qué sal comprar (y cuál no)
Usa sal específica para cloración salina: cloruro sódico de alta pureza (99 % o más), sin antiapelmazantes ni yodo. Suele venir en sacos de 25 kg como “sal para piscinas” o “sal para electrólisis”.
- Sirve: sal de piscina en pastillas o grano, o sal vacuum de alta pureza.
- NO uses: sal de mesa yodada, sal de deshielo (lleva impurezas) ni sal de descalcificador con aditivos. Esos extras enturbian el agua y ensucian la célula.
Para comparar formatos y sacos tienes una selección en mi página de productos recomendados en Amazon y en equipamiento de piscina.
Cómo añadir la sal paso a paso
- Mide la sal actual con tiras de test de sal o con el propio lector del clorador. Apunta el valor de partida.
- Calcula solo lo que falta. Si tienes 3 g/l y quieres 5, te faltan 2 g/l → 2 kg por m³, no 5.
- Equilibra el pH antes (objetivo 7,2-7,6). La sal disuelve mejor y el equipo arranca fino.
- Echa la sal con la depuradora en marcha, repartiéndola por toda la superficie, preferiblemente en la zona poco profunda. No la tires toda en un montón sobre el liner.
- Cepilla el fondo para ayudar a que se disuelva y no se acumule. Un robot limpiafondos te ahorra este paso si lo dejas trabajando.
- Espera 24 horas con la bomba funcionando antes de encender el clorador. La sal tarda en disolverse del todo; si enciendes con sal sin disolver, el sensor lee mal.
- Vuelve a medir y ajusta si hace falta.
Cada cuánto hay que reponer sal
La buena noticia: la sal no se consume. El proceso de electrólisis convierte la sal en cloro y este, al actuar, vuelve a convertirse en sal. En teoría no bajaría nunca.
En la práctica sí baja, pero despacio, por estas vías:
- Lavados de filtro y backwash (te llevas agua salada).
- Salpicaduras, rebose y vaciados parciales.
- Lluvia (diluye) y evaporación (concentra: ojo, esta la sube, no la baja).
Lo normal es revisar la sal una vez al mes en plena temporada y reponer un poco al rellenar tras un lavado de filtro o tras lluvias fuertes. Tras la invernada, mídela al arrancar la piscina porque suele haber bajado.
Errores que dañan la célula del clorador
La célula es la pieza cara del sistema. Estos fallos la matan antes de tiempo:
- Pasarse de sal de forma crónica: sobrecorriente y corrosión acelerada.
- Encender el clorador con sal sin disolver: el sensor da lecturas falsas y fuerzas el equipo.
- No limpiar la célula: las placas se llenan de cal (depósitos blancos). Revísala cada 2-3 meses y, si tu equipo no tiene autolimpieza por polaridad inversa, sumérgela en una solución de agua con ácido suave hasta que dejen de salir burbujas. Nunca rasques las placas con metal.
- Trabajar con pH alto (por encima de 7,6): dispara la formación de cal en las placas. Mantén el cloro en 1-3 ppm y el pH en rango.
- Dejar el clorador encendido sin caudal de agua: muchos lo tienen, pero verifica que el flujo está bien o se calienta en seco.
Si quieres profundizar en mantener el agua a punto, te dejo la guía de cómo subir o bajar el pH de la piscina y la de niveles de cloro ideales, que van de la mano con la cloración salina.
En resumen
Apunta a 4-5 g/l (unos 5 kg de sal por cada 1.000 litros para arrancar de cero), usa sal específica de piscina, échala con la bomba en marcha y espera 24 horas antes de encender el clorador. Quédate siempre corto y sube poco a poco: pasarte de sal solo se arregla vaciando agua, y mantener el pH a raya es lo que de verdad alarga la vida de tu célula.
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